¿Por qué escrituras de borde?
Escribir en el borde,
por los bordes,
sobre los bordes,
de los bordes
entre los bordes,
¿De qué?
¿De quién?
¿Quién escribe?
¿De qué se trata escribir en los bordes?
¿Escribirnos desde los bordes?
Los bordes como descentramientos, como el punto más alejado del centro …
Los bordes como lugar de una escritura que se aleja de su centro, que se vuelve efecto, distancia de lo instituido como dado y se propaga como onda provocada por la perturbación de un rastro, una huella, un gesto, una obra, una piedra lanzada al agua.
Los bordes como propagaciones retardadas de un centro. Los bordes como efectos emergentes de escrituras danzadas, trazadas, gestadas en tiempos transcurridos que siguen habilitando el tiempo de un por-venir. Conversar desde los bordes, insistiendo en acercarse más a los efectos de un gesto que a las explicaciones causales que niegan la dispersión de todo origen.
Los bordes como tiempo, tiempo retardado, tiempo de las ondas que retardadamente emergen después de que se ha lanzado la piedra al río. No hemos visto el momento en que la piedra se lanza y perturba las aguas de un río, no sabemos nada de nuestro nacimiento, pero las ondas son la huella de la turba que provoca nuestra existencia.
¿Por qué escrituras de borde? acaso ¿un modo de re-comenzar?
esta vez, un intento por hacer algo y evitar decir algo en contra
¿en contra de qué?
El imperativo etimológico de la palabra “proyecto” nos pone a funcionar en una cierta lógica del rendimiento: echar para adelante. Sin embargo, lo que un proyecto realiza o posibilita es sobre todo, echar para atrás; darle lugar a otras direcciones diferentes a la que fácilmente se predice; atender a modos, formas, materias que se gestan por los bordes de una mirada organizada únicamente hacia adelante.
Escrituras de borde se propone como un acto de retardamiento; se resiste a ser una praxis que se valida por lo que de ella rápidamente se extrae. Pero aún, en este deseo de retardar, esta bien sabida e incorporada la rápida reacción; otros modos de operar pueden continuar anteponiendo la lógica apremiante de nombrar, seccionar y administra una información. Lógica que sostienen nuestros hábitos inconscientemente coloniales de constituir, reprimir y legislar.1
Sin embargo… todo en proceso… quitarse el hábito, ajustar la postura danzando o escribiendo, requiere de ralentizar la reacción y el deseo de ir en contra.
Requiere de
escuchar
darse cuenta
no reaccionar de manera inmediata
experimentar modos de hacer ajustes
variar la postura
conversar
La ciática no se curó de la noche a la mañana … fue en el micro ajuste que algo fue cediendo hacia una postura más solidaria con la columna…
¿un intento por?
Por conversar.
Por aprender.
“Aprender es conversar, en el sentido en que aprender es hacer versiones de unx en relación con otrxs. La aptitud de la conversación es, así, una actitud de conversión. Ser-en-la-conversación no es convertirse en el otrx, sino convertirse en la relación con otrx, en el flujo de esa conversación.”2 ¿Cómo es que el arqueólogo Alejandro Haber puede invitar a pensar la investigación como un ejercicio tan profundamente cercano a lo que la improvisación me ha permitido experimentar y nombrar de tan diversas maneras?
Un intento por acentuar el encuentro como un ejercicio de investigación situado, parcial, provisional, respecto del cual todo deseo por cultivar conocimiento total, claro y distinto queda frustrado. Señalar el vínculo y su encantamiento, esto es, reconocer(nos) parte de una conversación, versadxs no en un tema sino en la relación con otrxs. Insistir en la intensificación del encuentro y de lo que allí se encuentra y nos encuentra…
¿peligro?
no cabe duda
peligro en “caer” en lo que las mismas palabras intentan evitar.
Peligro en seccionar y nombrar lo que se constituyó en el flujo del “estar siendo” y dejarlo al aire como un “es”
Pero sobre todo, peligro por dejar de nombrar lo que exige ser nombrado, por re-producir negaciones y, subterráneamente, seguir escribiendo desde la lógica binaria presencia/ausencia, sujeto/objeto, investigadx/investigadxr.
Ante un verdadero peligro nada emerge como garantía de salvación. Esta solo se la inventa la lógica neoliberal que nos hacer creer que por el consumir todo es posible de consumar(se) o, en este caso, de evitar(se)…
El peligro está y se procura estar atenta…
Por lo pronto, esta página se sigue escribiendo y por ello tiene una invitación a continuar la conversación en el blog de la página con usted que está leyendo ahora, a propósito de los encuentros generados con las invitadas a esta primera convers-a-cción llamada Escrituras de borde.
Las mujeres que animan este primer movimiento de escrituras de borde, son Margarita Roa Vargas, Juana Ibanaxca Salgado y Edna Carolina Orozco. Creadoras, escritoras, investigadoras de la danza y el hecho escénico en Bogotá, Colombia. Colegas/amigas que han alimentado su hacer con la danza en las intersecciones dadas entre el obrar creativo, la docencia universitaria, la agencia de proyectos culturales en danza, la maternidad, entre otros; y, sus condiciones particulares como mujeres en el contexto histórico, social y cultural de un país como Colombia. Nombrar el borde como encuentro, nombra el deseo de provocar convers-a-cciones entorno a las continuidades y discontinuidades que versan entre creadoras permeadas de los diferentes sostenes que hacen posible su insistencia por crear, por hacer danza, por hacer presente lo que se habita, se piensa, se siente, se percibe, sin tener que sucumbir al mandato de la innovación y la mercantilización neoliberal de las artes.
1 Parafraseando a Haber, Alejandro (2017), Al otro lado del vestigio, Popayán, editorial Universidad del Cauca.
2 Haber, Alejandro (2017), Al otro lado del vestigio, Popayán, editorial Universidad del Cauca. La cita es alterada por mí, al sustituir el la “o” por “x” como modo de nombrar(se) y nombrar a otrxs.
Algo de su metodología
¿Cómo?
¿Cómo fue y sigue siendo posible este experimento?
Hay que empezar por el tejido indiscutible que ocurre entre el cómo, el qué, el quiénes, el dónde y el cuándo que ha posibilitado este experimento escritural. Allí, una maraña es responsable. Una maraña que se resiste a ser desanudada de una única manera y por una única perspectiva. Se propone más bien responder a lo metodológico a partir de invitar a cada quien a recorrer por su propia cuenta las entradas que convers-a-cciones.com ha habilitado y, en la que los métodos, las formas de hacer esta escritura, se encuentran ancladas a un espacio, a un tiempo, a unas prácticas incorporadas al hacer de las invitadas a este experimento.
Así, los litorales son el intento por mantener la tierra incógnita de cada senti-pensar-hacer lejos de una interpretación sedentaria y única. La materia audio-visual en este caso, me permite cultivar el arte de pasar de un mundo a otro, poner juntas maneras de hacer y pensar heterogéneas, sin cerrar su reverberación a una perspectiva única. Las fronteras emergen como zonas de compartencia, de intercambio y juego de superposiciones de la diferencia. Y la entrada a los descentramientos, es la entrada a un espacio de una escritura atravesada por la distancia y el retardamiento del tiempo. Una vez adentro, la invitación es a recorrer un camino trazado por los rastros que dejó el encuentro. Rastros que pueden organizarse, conectarse, perspectivisarse a la luz de quien recorre el experimento por su propia cuenta.
Por lo pronto, una retrospectiva de consignas o pautas se mencionan a continuación, como velas en el proceso de los encuentros y en la emergencia de convers-a-cciones.com:
- Versar con Edna, Ibanaxca y Margarita de la agencia creadora a partir de su accionar creativo, corp-oral y con-textual.
- Experimentar prácticas de conversación que no den por sentado que hablamos la misma lengua. Cada una, un litoral.
- Cruzar procedimientos poéticos venidos de cada experiencia; escribir en zonas transfronterizas donde las identidades se movilizan, se porosean; modular el vínculo para intensificar coexistencias. Crear zonas “entre” en las que sea posible producir fabulaciones, movilizaciones, ficciones de intimidades compartidas.
- Recordar, pasar por el corazón para no olvidar que nos vemos a sí mismxs y a lxs otrxs de maneras singulares. Y por ello, una distancia se abre en esto que ahora se escribe en convers-a-cciones.com. Las palabras están descentradas de la experiencia del encuentro; descentradas también de la pretensión de nombrar lo “que es”. Su descentramiento implica entonces tenderse, cultivar en lo posible una cercanía. Ejercitar escrituras que propendan por con-sentir lo que Edna, Margarita e Ibanaxca han compartido. Tender la letra para tocar en algo sus litorales.
- Agradecer las disponibilidades afectivas, profesionales, institucionales, comunales, que han hecho posible jugar a escribir en el borde, por los bordes, con los bordes, a través de ellos. Ibanaxca Salgado, Edna Orozco, Margarita Roa, Bibiana Carvajal, Andrea Ochoa, Heloise Cussins, María Isabel, Adriana González, Violeta Mancera, Ángel Ávila, La Coartada centro cultural, espacio La Barca, Podcast Voz a Vos, Jairo Lastre, Rodrigo Estrada, Idartes… ¡gracias!
- Reconocer que este proyecto ha sido posible por el apoyo recibido por parte del Instituto Distrital de las Artes de Bogotá, Idartes, a través de la beca experiencias o procesos de investigación de las prácticas artísticas en Bogotá - DANZA - 2022.
Natalia Orozco Lucena











